Letra
Te quise sin permiso del destino,
te quise desde lejos, sin ruido,
tres años guardando tu nombre
como un secreto que quema por dentro.
Llegaste a mi mundo sin prometer nada
y aun así mi corazón te eligió,
mientras yo aprendía a mirarte
como quien ama pero no puede tocar.
Cuando empezaste a estar más cerca
creí que el cielo me guiñó el ojo,
pensé que tal vez, solo tal vez,
la vida me estaba dando una oportunidad.
Pero me quedé callada,
y el silencio habló por mí.
Preferí romperme el alma
antes que verte sufrir.
Te perdí sin haberte tenido,
te solté sin que fueras mío,
y ahora cargo con este amor
que nadie sabe que existió.
Mi mejor amiga no sabía nada,
no sabía que tú ya vivías en mí,
y verla enamorarse despacio
fue como aprender a fingir.
Sonreía mientras me dolía,
la cuidé más de lo que me cuidé,
porque amar también es sacrificarse
aunque nadie lo llegue a entender.
Esa noche me preguntó si me gustabas,
y mentí mirándola a los ojos,
porque a veces decir la verdad
significa perderlo todo de golpe.
Y me quedé callada,
otra vez elegí huir.
Preferí ser fuerte en silencio
que egoísta y feliz.
Te perdí sin haberte tenido,
te regalé sin decir “te quiero”,
y ahora abrazo esta tristeza
que no se atreve a salir.
Esa misma noche te pregunté por ella,
con el corazón temblando de miedo,
y cuando dijiste que sí te gustaba
sentí que el mundo se cayó al suelo.
Se rompieron mis sueños en mil pedazos,
y yo recogí los restos sonriendo,
porque nadie notó mi herida
debajo de este disfraz que llevo.
Me quedé callada,
y ese fue mi error.
No por falta de amor,
sino por amor de más.
Hoy tengo una sonrisa falsa
y un corazón que ya no aguanta,
porque amar en silencio cansa,
y yo… ya no puedo más.
Si algún día lees esto,
no me debas nada,
solo entiende que te amé
aunque nunca lo supieras
te quise desde lejos, sin ruido,
tres años guardando tu nombre
como un secreto que quema por dentro.
Llegaste a mi mundo sin prometer nada
y aun así mi corazón te eligió,
mientras yo aprendía a mirarte
como quien ama pero no puede tocar.
Cuando empezaste a estar más cerca
creí que el cielo me guiñó el ojo,
pensé que tal vez, solo tal vez,
la vida me estaba dando una oportunidad.
Pero me quedé callada,
y el silencio habló por mí.
Preferí romperme el alma
antes que verte sufrir.
Te perdí sin haberte tenido,
te solté sin que fueras mío,
y ahora cargo con este amor
que nadie sabe que existió.
Mi mejor amiga no sabía nada,
no sabía que tú ya vivías en mí,
y verla enamorarse despacio
fue como aprender a fingir.
Sonreía mientras me dolía,
la cuidé más de lo que me cuidé,
porque amar también es sacrificarse
aunque nadie lo llegue a entender.
Esa noche me preguntó si me gustabas,
y mentí mirándola a los ojos,
porque a veces decir la verdad
significa perderlo todo de golpe.
Y me quedé callada,
otra vez elegí huir.
Preferí ser fuerte en silencio
que egoísta y feliz.
Te perdí sin haberte tenido,
te regalé sin decir “te quiero”,
y ahora abrazo esta tristeza
que no se atreve a salir.
Esa misma noche te pregunté por ella,
con el corazón temblando de miedo,
y cuando dijiste que sí te gustaba
sentí que el mundo se cayó al suelo.
Se rompieron mis sueños en mil pedazos,
y yo recogí los restos sonriendo,
porque nadie notó mi herida
debajo de este disfraz que llevo.
Me quedé callada,
y ese fue mi error.
No por falta de amor,
sino por amor de más.
Hoy tengo una sonrisa falsa
y un corazón que ya no aguanta,
porque amar en silencio cansa,
y yo… ya no puedo más.
Si algún día lees esto,
no me debas nada,
solo entiende que te amé
aunque nunca lo supieras