Lyrics
Llega a mis oídos la pregunta inesperada
Eres feliz? Jamás le respondí, cambié de tema porque no quería atormentar a mi madre en su lecho de enferma. Ella dijo con voz temblorosa y entrecortada, "a veces uno toma decisiones sin saber que no son las correctas" ...Hubo silencio.
Ella nunca más habló, se sumió de lleno en el lenguaje de los ojos, aquellos ojos tristes que no olvido. Se sumió en su cansancio, en su propio o ajeno dolor.
Quién pudiera adentrarse en sus pensamientos, en sus sentimientos?
Desde entonces aprendí otro idioma distinto, el de las miradas , serenas o inquietas, el del dolor o el alivio. El de la súplica provocada por el hastío de vivir una vida que ya no era vida, más que vida era un misterio.
Ella nunca más habló, se sumió de lleno en el lenguaje de los ojos, aquellos ojos tristes que no olvido. Se sumió en su cansancio, en su propio o ajeno dolor.
Pasó más de una década, de mi madre quedan sólo las cenizas. Pero la pregunta está tatuada en mi memoria y tal vez un día yo deba hacérsela a mis hijas...El inevitable ciclo y la ronda de las preguntas.
Ella nunca más habló, se sumió de lleno en el lenguaje de los ojos, aquellos ojos tristes que no olvido. Se sumió en su cansancio, en su propio o ajeno dolor.
Eres feliz? Jamás le respondí, cambié de tema porque no quería atormentar a mi madre en su lecho de enferma. Ella dijo con voz temblorosa y entrecortada, "a veces uno toma decisiones sin saber que no son las correctas" ...Hubo silencio.
Ella nunca más habló, se sumió de lleno en el lenguaje de los ojos, aquellos ojos tristes que no olvido. Se sumió en su cansancio, en su propio o ajeno dolor.
Quién pudiera adentrarse en sus pensamientos, en sus sentimientos?
Desde entonces aprendí otro idioma distinto, el de las miradas , serenas o inquietas, el del dolor o el alivio. El de la súplica provocada por el hastío de vivir una vida que ya no era vida, más que vida era un misterio.
Ella nunca más habló, se sumió de lleno en el lenguaje de los ojos, aquellos ojos tristes que no olvido. Se sumió en su cansancio, en su propio o ajeno dolor.
Pasó más de una década, de mi madre quedan sólo las cenizas. Pero la pregunta está tatuada en mi memoria y tal vez un día yo deba hacérsela a mis hijas...El inevitable ciclo y la ronda de las preguntas.
Ella nunca más habló, se sumió de lleno en el lenguaje de los ojos, aquellos ojos tristes que no olvido. Se sumió en su cansancio, en su propio o ajeno dolor.