가사
Los minutos previos, mi alma se estancó
En el silencio, en un hueco sin forma.
Luego corrió el día, como si fuera otro.
La llamada llegó y la voz al otro lado
Anunció tu muerte como algo posible
Luego lo posible se transformó
En la noticia más amarga que hizo estallar mi corazón.
El aguacero cayó de mis ojos y el estruendo de mi pecho, poco a poco se convirtió en interminable gemido. Jamás pude unir los pedazos que quedaron con el viento esparcidos.
Una sombra, como fantasma poseído,
Era mi presencia en los lugares conocidos,
y te veía o tal vez sólo imaginaba tu sonrisa.
Vagué hasta que mi mente fue absorbida por el delirio,
por la frenética búsqueda de tus ojos clavados en los míos.
El aguacero cayó de mis ojos y el estruendo de mi pecho, poco a poco se convirtió en interminable gemido. Jamás pude unir los pedazos que quedaron con el viento esparcidos.
Transcurrieron los años como adagios adormecidos,
y mi percepción de la vida quedó clavada sobre los troncos viejos.
Ya no te busco en los rincones
Porque mi alma por fin aceptó, que estás del otro lado,
esperando... esperando.
El aguacero cayó de mis ojos y el estruendo de mi pecho, poco a poco se convirtió en interminable gemido. Jamás pude unir los pedazos que quedaron con el viento esparcidos.
En el silencio, en un hueco sin forma.
Luego corrió el día, como si fuera otro.
La llamada llegó y la voz al otro lado
Anunció tu muerte como algo posible
Luego lo posible se transformó
En la noticia más amarga que hizo estallar mi corazón.
El aguacero cayó de mis ojos y el estruendo de mi pecho, poco a poco se convirtió en interminable gemido. Jamás pude unir los pedazos que quedaron con el viento esparcidos.
Una sombra, como fantasma poseído,
Era mi presencia en los lugares conocidos,
y te veía o tal vez sólo imaginaba tu sonrisa.
Vagué hasta que mi mente fue absorbida por el delirio,
por la frenética búsqueda de tus ojos clavados en los míos.
El aguacero cayó de mis ojos y el estruendo de mi pecho, poco a poco se convirtió en interminable gemido. Jamás pude unir los pedazos que quedaron con el viento esparcidos.
Transcurrieron los años como adagios adormecidos,
y mi percepción de la vida quedó clavada sobre los troncos viejos.
Ya no te busco en los rincones
Porque mi alma por fin aceptó, que estás del otro lado,
esperando... esperando.
El aguacero cayó de mis ojos y el estruendo de mi pecho, poco a poco se convirtió en interminable gemido. Jamás pude unir los pedazos que quedaron con el viento esparcidos.