가사
El 4 de abril todo comenzó,
un mensaje simple… y el mundo cambió,
entre risas, llamadas y videollamadas,
hubo bajones… y madrugadas.
Apreciamos cada risa, cada conversación,
cada instante sincero que unió el corazón.
Supe de relaciones que pudo tener,
antes y aun compartiendo conmigo también,
yo era consciente… y no me afectó,
porque conocí al hombre real, no solo lo que mostró.
No fue su físico lo que me hizo quedar,
fue su forma imperfecta de amar y caminar,
virtudes tan suyas que no lograba ver,
pero él sabía que yo lo llegué a conocer.
Me aferré firme, nunca lo solté,
fui fiel hasta el final… y lo demostré.
Fuimos reservados, yo aún más,
porque lo importante no siempre se ve… se vive y nada más.
Cuando algo le importa, toma distancia sin saber,
cuando no le importa, se muestra sin temer,
y entre tantas mujeres que pudo tener,
solo a una eligió en su corazón guardar.
Se sentía cómodo hablando conmigo,
me confió secretos, encontraba abrigo.
Y Johan le dijo a Danna estas palabras,
sin imaginar lo que el destino les deparaba:
“A esa personita que con tantas cositas
me ha hecho cosas buenas y feliz…”
y Dana las guardó muy dentro de sí.
El 29 de agosto quedó en mi corazón,
pero el 16 de enero del 2026
todo se apagó… sin explicación.
Llegó de la nada… y así mismo se fue,
pero dejó una marca eterna en mi ser.
Dolió aceptar, dolió soltar,
aunque el alma se quiera quedar,
porque lo que fue verdadero, sin exhibición,
jamás se olvida… vive en el corazón.
un mensaje simple… y el mundo cambió,
entre risas, llamadas y videollamadas,
hubo bajones… y madrugadas.
Apreciamos cada risa, cada conversación,
cada instante sincero que unió el corazón.
Supe de relaciones que pudo tener,
antes y aun compartiendo conmigo también,
yo era consciente… y no me afectó,
porque conocí al hombre real, no solo lo que mostró.
No fue su físico lo que me hizo quedar,
fue su forma imperfecta de amar y caminar,
virtudes tan suyas que no lograba ver,
pero él sabía que yo lo llegué a conocer.
Me aferré firme, nunca lo solté,
fui fiel hasta el final… y lo demostré.
Fuimos reservados, yo aún más,
porque lo importante no siempre se ve… se vive y nada más.
Cuando algo le importa, toma distancia sin saber,
cuando no le importa, se muestra sin temer,
y entre tantas mujeres que pudo tener,
solo a una eligió en su corazón guardar.
Se sentía cómodo hablando conmigo,
me confió secretos, encontraba abrigo.
Y Johan le dijo a Danna estas palabras,
sin imaginar lo que el destino les deparaba:
“A esa personita que con tantas cositas
me ha hecho cosas buenas y feliz…”
y Dana las guardó muy dentro de sí.
El 29 de agosto quedó en mi corazón,
pero el 16 de enero del 2026
todo se apagó… sin explicación.
Llegó de la nada… y así mismo se fue,
pero dejó una marca eterna en mi ser.
Dolió aceptar, dolió soltar,
aunque el alma se quiera quedar,
porque lo que fue verdadero, sin exhibición,
jamás se olvida… vive en el corazón.